Una historia con moraleja

Eugenio Rodríguez Vega
La Nación, 29 de agosto de 1968
Página 15

Eugenio Rodríguez Vega, Historiador

Cuando en 1962 la muchachita de Paso Ancho llegó al Aeropuerto de Orly, sintió que para ella empezaba la más extraordinaria aventura de su vida. Sola y pobre, con gesto decidido se dispuso a hacer frente a los obstáculos abrumadores que veía en el camino; en el horizonte se asomaba, casi inalcanzable, el Doctorado de Estado de la Universidad de París. Llegaba de un país pequeño a una gran nación, de un barrio de aldea al centro de la inteligencia de Europa. La muchachita iba sin cartas de recomendación, sin padrinos influyentes, sin amistades poderosas. Sólo la empujaba la firme voluntad de salir adelante, una inteligencia despejada y la suprema conciencia de su propio valer.

Cuando se llega desprovisto de “sésamos” diplomáticos, o sociales, o políticos, es tarea dura abrirse camino por sí mismo. Los escasos dólares de la beca tienen que multiplicarse en imaginativos cálculos; hay que desentenderse un poco de la nieve, de la lluvia y del sueño, pasando de largo sobre las tentaciones de la gran ciudad. Cuando se está sin influencias la superación solo puede lograrse al precio de muy heroicas renunciaciones. Pero la muchachita de Costa Rica estaba dispuesta a hacerlas. Cargando ella misma sus ropas de estudiante pobre, tomó el autobús del Aeropuerto y se metió en el mundo infinito de París.

La compatriota de Paso Ancho no fue aplastada por la obra extraordinaria de los sabios. En un clima de rigores científicos sintió como un reto la altísima tarea de los grandes maestros de la biología; sus trabajos estimularon los primeros esfuerzos de la joven costarricense que, sola y pobre, quería poner el nombre de Costa Rica en el mapa internacional de la ciencia. Sin la ayuda de nadie, rica solo de inteligencia y de modestia, comenzó a abrirse paso en el mundo científico europeo.

La muchacha de Costa Rica, venciendo los rigores del clima, las duras limitaciones económicas y la indiferencia o el desinterés de quienes nunca la creyeron capaz de semejante hazaña, por el solo poder de su inteligencia se hizo respetar en los más altos medios científicos. Un día de noviembre de 1967 obtuvo el Doctorado de Estado de la Universidad de París, consolidando  así cinco duros años de estudio e investigaciones. Ese día sus ojos debieron iluminarse con fulgores originales, que alumbraron hacia atrás un largo camino que la compatriota hizo sola, sin más compañía que su tenacidad sin paralelo. Lejos, muy lejos, Costa Rica estaba ajena al triunfo extraordinario de una hija suya. Nuestro país no es pródigo en estimular al que vale, ni en ayudar al que lo merece cuando la ayuda es indispensable, ni en reconocer el talento escondido o la voluntad heroica.

Llegó tan alto la muchachita de Paso Ancho que ahora el medio costarricense es pequeño para contenerla. Sin embargo, ella sigue tan modesta, tan humana y tan sencilla como hace seis años cuando, sola y pobre, llegó a París a conquistar un amplio espacio en el mundo científico. Los honores académicos los ha recibido con suprema modestia, en un ejemplo luminoso para todos los jóvenes que en estos días, solos y pobres, sienten que es largo y difícil el camino que tienen por delante.

Leda María Meléndez es uno de los más auténticos valores científicos que ha producido Costa Rica; su calidad humana, llena de bondad y de modestia, es un fruto maduro de la tierra costarricense.

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  1. #1 por zuzurro el 13 julio, 2011 - 7:36 PM

    Don Dennis, ¿Será que nos puede sacar a mis amigos y a mi de una duda? ¿De dónde viene el término “chivo” para referirse a los conciertos?
    “Matar un chivo” (según unos artículos que encontré) se usa desde los años 40…

    Mis dos aportes:

    http://blogdecarlosguzman.blogspot.com/2006/08/matar-un-chivo-una-manera-de-ganar-el.html

    http://laretreta.net/0203/elchivo.pdf

    Muchas gracias.

    • #2 por Dennis Meléndez Howell el 25 julio, 2011 - 5:32 PM

      En realidad tengo que investigar de donde viene exactamente, pero me parece, sin querer contradecir a Carlos Guzmán, quién sabe de esto a raudales, me parece que es un término suramericano, del norte de Perú y Ecuador. En esos países existe el dicho “matar el chivo”, pero en el sentido de hacer una fiesta. También se dice eso en el sentido de hacer un trabajo informal, algo así como una chamba (México) o un camarón (Costa Rica). Es probable que haya sido adoptado por los músicos de esos países en este último sentido. Recuérdese que en los años 40 y 50 hubo una importante migración de músicos costarricenses a Perú y Ecuador, los cuales, a su regreso, es probable que hayan traído esta locución. En todo caso, es una hipótesis.

  2. #3 por mile flores el 4 abril, 2013 - 7:06 PM

    jajajajajaja, ¡aburrido!

    • #4 por Dennis Meléndez Howell el 13 abril, 2013 - 9:48 AM

      No siempre las cosas salen entretenidas, pero vale tu comentario. Fue un artículo escrito por don Eugenio Rodríguez Vega, un ilustre historiador nacional, ex rector de la Universidad de Costa Rica y ex Contralor General de la República.

  3. #5 por mile flores el 4 abril, 2013 - 7:08 PM

    Gracias, lo necesitaba para una tarea.

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