¡No era pecado!

Dennis Meléndez Howell
4 de diciembre de 2010

Por muchísimos años, Colombia fue atacada, inmisericordemente, por el frente de las FARC, comandado por Raúl Reyes.

Varias veces, las Fuerzas Armadas de Colombia localizaron la ubicación del campamento desde donde operaba y por diversas razones, presumiblemente inexplicables, cuando se planeaban las acciones para capturarlo, ya los guerrilleros habían recibido aviso y se escapaban. Muchas veces, cuando dichas acciones involucraban operaciones fronterizas, se coordinaba con los gobiernos vecinos.

La última vez, se localizó el campamento en donde estaba, a unos pocos metros de la frontera ecuatoriana, dentro del territorio de este país. Desde allí, los guerrilleros se movilizaban constantemente al territorio colombiano para hacer sus fechorías. En esta ocasión, para evitar cualquier tipo de filtración, el gobierno del presidente Uribe tomó la decisión de actuar de inmediato, sin consulta previa con el gobierno del presidente Correa. Una acción censurable por el hecho de que se penetró en el espacio aéreo de ese país, pero dada la importancia del objetivo, Uribe se corrió el riesgo. El ataque fue un éxito y se logró dar muerte a uno de los más sanguinarios y temidos guerrilleros, prácticamente jefe supremo de las FARC, en ese momento. De inmediato, Uribe llamó a Correa para explicarle la situación a lo cual, en un primer momento, el presidente Correa pareció comprender, al menos así se mostró ante cámaras, pues la llamada de Uribe la recibió cuando estaba ante cámaras de televisión.

La situación cambió radicalmente después de que Correa se comunicó con su amigo y correligionario Hugo Chávez, quien incluso se declaró de duelo por la muerte de Reyes. Entonces, Correa cambió su actitud y se presentó como víctima, alegando, con algo de razón si se le ve fríamente, que su territorio había sido mancillado por el Ejército colombiano. Puso su país en pie de guerra y otro tanto hizo el presidente Chávez. De inmediato, otros miembros del mismo círculo ideológico, como Evo Morales y Daniel Ortega, se hicieron eco, y desataron una campaña mediática a nivel internacional, con todo tipo de amenazas en contra de Colombia. Como decía Correa, su territorio había sido violado, no importaba si fue por unos metros y por unas horas. Se mostró terriblemente ofendido y pidió de inmediato la convocatoria de una reunión de cancilleres de la OEA, la cual se realizó en la República Dominicana. Allí Colombia dio sus explicaciones, reconoció su error, aunque dejó patente las razones por las cuales lo tuvo que hacer. El propio presidente Uribe pidió disculpas a su homólogo.  De inmediato, Chávez se mostró receptivo a la disculpa y ofreció normalizar sus relaciones con Colombia. Daniel Ortega, de manera más que efusiva abrazó al presidente Uribe y levantó la bandera de la paz. Correa saludó a Uribe con una mirada de odio profundo que quedó grabada en la memoria de todos quienes vimos la transmisión del encuentro por televisión. Ecuador no restableció sus relaciones con Colombia.

Pero por esas paradojas que tiene la vida, ahora le toca a uno de los miembros de su clan ser el agresor. Al mejor estilo medieval, el Sr. Ortega decidió que quería apropiarse de una parte del territorio costarricense. Le molestaba que el río San Juan, propiedad indisputada de Nicaragua, hiciera una vuelta y dejara esa parte en suelo costarricense. El asunto era fácil: designó a su antiguo enemigo y ahora aliado, Edén Pastora, para que se armara de unas vetustas dragas y se pusiera manos a la obra: rediseñar la frontera, construyendo un canal que atraviese el territorio costarricense y así apropiarse de esa porción de terreno. Fácil, si se considera que Costa Rica se ha declarado una nación pacífica y ha renunciado al uso de la fuerza para resolver sus conflictos internacionales y, desde 1948, disolvió su ejército.

Como corresponde, las protestas de Costa Rica no se han hecho esperar. Se convocó a una reunión de la OEA para llamar al orden al país agresor. La OEA determinó, como medida cautelar, solicitar a Nicaragua (puesto que Costa Rica nunca tuvo presencia en Isla Calero) retirar sus tropas, como elemento previo para iniciar las conversaciones. En una pose incivilizada, Ortega no solo ha hecho caso omiso a esa recomendación, sino que siguió con sus planes de construir su canal, para lo cual, de paso, ha causado graves daños ecológicos que se presumen irrecuperables. Costa Rica pidió entonces una reunión de cancilleres para que se llame al orden al agresor. Nicaragua ni siquiera asistió a la reunión de la OEA en que se vio la convocatoria y, alegó, que no se debía convocar puesto que ellos no estaban presentes. Su posición fue secundada, de manera abierta, por Venezuela, y bajo algunos subterfugios por Ecuador y Bolivia.

La reunión de cancilleres está convocada para el 7 de diciembre. Venezuela, Ecuador y Paraguay, otro miembro del grupo progre, están haciendo, aparentemente sin éxito, ingentes esfuerzos porque dicha reunión no se realice, para librar a su socio de tener que dar explicaciones, las cuales no existen, excepto en el error del mapa de Google, que fue rápidamente corregido por esa empresa.

De todo este cuento, lo que más llama la atención es que, en el caso típicamente defensivo de una nación que estaba siendo acechada desde territorio ecuatoriano por guerrillas colombianas, la incursión se consideró la peor afrenta sufrida por el Ecuador. Motivó el desgarro de las vestiduras de don Rafael y las poses agresivas de sus compinches.

Ahora que el caso es, no solo al revés, sino que no se trata de ninguna agresión de Costa Rica, sino pura y simplemente de una usurpación territorial de parte de Nicaragua, las cosas no solo no las ven como graves, sino que además, acuerpan a su socio Ortega para que descaradamente se apropie de esa porción territorial. Ahora sí, como concluía el viejo chiste, incursionar en territorio del vecino, y además, apropiarse de él, “no era pecado”.

¿Con qué cara este selecto club de amigos se puede presentar al mundo después de la función teatral que hicieron en República Dominicana, para apoyar a Nicaragua? Parece que nuestro continente, en vez de avanzar hacia la civilización está siendo movido hacia la barbarie.

Anuncios
  1. #1 por Guisselle Meléndez el 5 diciembre, 2010 - 11:17 AM

    Lo único que puedo decir es que la historia se repite, el artículo es clarísimo, no hay nada más que decir

  2. #2 por ANDRES GAMARRA el 5 diciembre, 2010 - 4:31 PM

    Como bien lo dicen los gringos, en los famosos Wikileaks, al referirse al zapatero, en este caso, repetíríamos, es el famoso socialismo Siglo XXI trasnochado.

    SALUDOS,

    ANDRES

  3. #3 por Lucia el 6 diciembre, 2010 - 1:52 PM

    Muy acertado su planteamiento del problema y de la situación con respecto a los jefes de estado de esas otras naciones…Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: