San José: ciudad de grandes contrastes y subculturas

Guisselle Meléndez Herrera
Periodista 

¿A quién se le ocurre realizar una gira por algunos puntos de la ciudad de San José? Si en buena teoría, los que hemos nacido en esta capital, deberíamos conocer la ciudad de memoria, una gira, entonces estaría de más… bueno, al menos eso creía yo, quién he transitado año a año sus calles, sin reparar en lo que hay más allá de mis narices. Sin embargo, lo tuvimos que hacer debido a que era una tarea en el curso de sociología de la comunicación, y es mi deseo compartir con todos ustedes, lo que vi en mi querida ciudad capital.

Cuándo iniciamos el recorrido por la ciudad capital, partiendo desde las inmediaciones del mercado La Coca Cola, cierto temor se apoderó de algunas de nosotras, que temíamos de algún asalto o algo peor que eso, que alguien nos golpeara o algo así. Algunas nos tomamos del brazo para no sentirnos solas durante el recorrido.

La ciudad capital de las inmediaciones del mercado La Cocal Cola, luce maloliente, llena de basura por todos lados y la gente, en su mayoría, camina a paso veloz por su mala fama de pertenecer a la “zona roja” capitalina. Abundan las tienditas llamadas distribuidoras, donde se consigue bonita ropa y muy barata en comparación con algunas de las tiendas con mejor ubicación que están más cercanas al parque Central. Me consta, he visto el mismo producto a un precio totalmente diferente entre una prenda ubicada en esta distribuidora, a alguna de las grandes tiendas cercanas al bulevar de la Avenida Central.

Los vendedores salen a las calles a llamar y atraer la atención de potenciales clientes que caminan por el trayecto, mientras observamos que la clase media y alta que circula en vehículos o en taxis, lo hace en su mayoría con las ventanas cerradas. Contrastan con los negocios ya establecidos, con los ya tradicionales vendedores ambulantes. Hay algunos que tienen sus puestos oficialmente predeterminados en cada esquina, quienes contrastan con otros que improvisamente ponen sus artículos sobre la calle y gritan a todo pulmón los productos que ofrecen. Tal vez porque aún no es navidad, pero no observamos en esa noche policías que obligan a los vendedores improvisados a coger su mercadería y salir corriendo ante el aviso de algún “campana” que los alerte de la situación. Habrá que ver que ocurre en los próximos meses cercanos a la navidad.

Hay una situación que llama enormemente la atención: mientras nos alejamos del mercado la Coca Cola, en dónde iniciamos el recorrido, paulatinamente los malos olores y los vendedores ambulantes improvisados va disminuyendo. Es una San José separada de invisibles anillos que nos aproxima a zonas menos sucias y malolientes, conforme nos acercamos al tradicional parque Morazán. Una ciudad llena de contrastes y subculturas: cerca de la zona roja observamos a un supuesto indigente muy bien vestido registrando unas bolsas de basura, contra una mujer aparentemente indígena que solicitaba dinero a los transeúntes. O aquel hombre que orinaba en una esquina y le grita a mi compañera si nunca ha observado alguna igual en su vida, mientras ellas asustada salía corriendo.

Además, al cambio de ambiente que poco a poco sobresale a nuestro paso, pero en dónde  el clima de inseguridad sigue siendo igualmente percibido en toda la ciudad. Una improvisada parada en una farmacia para la compra de un medicamento que necesitaba de emergencia, dejó en evidencia esta situación: mientras compraba el producto, el pequeño grupo me esperaba afuera y a quienes le fueron cerradas las puertas del negocio por pura “precaución” Era extraño notar a un grupo “sospechosamente” esperando afuera sin hacer el intento de ingresar al local.

Seguimos el recorrido cerca de las inmediaciones de la Iglesia el Carmen. Al ingresar a este  otro anillo de la capital, todo es diferente, los malos olores quedan atrás, los vendedores improvisados ambulantes también, y las nuevas o remodeladas edificaciones contrastan con los sucios y descuidados edificios cercanos al hospital San Juan de Dios, los bulevares le dan otro aire a la ciudad y hasta el tipo de publicidad es diferente. Hay “mupis” en las paradas de buses que le dan un aire de modernismo. La restauración de antiguos edificios como el del Colegio de Señoritas pretende devolver la identidad a la ciudad u ofrecer una cara colonial a los turistas que sabemos ha sido muy poca conservada por nosotros.

El tercer anillo ambiental de San José lo es, indiscutiblemente, las cercanías del parque Morazán. Se respira un aire “cosmopolita”, en dónde chicos bohemios se reúnen a conversar sobre sus gustos y diversiones que anhelan en San José a esas horas de la noche. Sus conversaciones versan sobre temas sexuales y pornografía, que posiblemente hubiese ruborizado a los abuelos nuestros. En el parque Morazán se siente totalmente diferente. Decrece el temor a ser asaltados y el hermoso parque ofrece las condiciones necesarias para sentarse tranquilamente a conversar. En esa zona  la gente no camina apresuradamente como ocurrió en los otros sitios. La zona ofrece la sensación de estar en un lugar seguro. Un joven hacía malabares con una especie de bicicleta sin manivela lo que hizo que evidentemente se variara el paisaje.

Continuamos el recorrido hasta finalizarlo en las inmediaciones de la antigua Radio Monumental y haciendo un repaso veloz de lo vivido esa noche me deja claramente estas conclusiones: en una misma ciudad hay tres ambientes claramente definidos por lo que he denominado anillos invisibles y es que mientras más alejados estemos del centro, mayor es la suciedad e inseguridad. Esta sensación cambia radicalmente, conforme nos vamos acercando al mismo corazón de San José, en dónde vemos una ciudad un poco menos sucia y con menos malos olores, lo que ofrece a los transeúntes la sensación de poder caminar algo  más seguros.

Pero lo más triste de todo es que nuestra San José debería ser una sola: limpia, segura y bella dónde nuestro Alcalde capitalino realmente se ocupe de eliminar los anillos de pobreza y suciedad, fomentando políticas económicas y sociales que radiquen la pobreza y por ende, la inseguridad en nuestra capital.

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  1. #1 por letsdecco.com el 7 febrero, 2014 - 3:42 PM

    Enhorabuena muy buen artículo. Gracias y saludos.

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