Hasta pegar con cerca

Autor: Guillermo Barzuna Pérez

30 de abril de 2008

Alambre de púasGuillermo Barzuna, asiduo colaborador de esta página, nos hace un entretenido recuento, en este artículo, sobre la peculiar forma que tenemos los ticos de dar las direcciones. En el centro de San José hay numeración de calles y avenidas, pero la gente prefiere usar como referencia La Catedral, el higuerón, el Bar Limón; el obelisco (que hace más de 60 años no existe), la Botica Solera (que nunca la conocí en operación) o donde mataron a Tinoco.

“Ahí nomacito, como a diez minutos. Vea: después del higuerón usted dobla como un kilómetro a la derecha hasta el puente, después a mano izquierda, donde está el potrero de don Chalo, que llaman, y de ahí lo va llevando el camino, hasta pegar con cerca”.

¿Verdad que le suena conocida esta forma de dar direcciones? El célebre “ahí nomacito”, sobre todo, porque uno va de manejar (o peor, de volar pata) y nada que aparece el lugar que busca.

Eso pasa con las direcciones en el campo, que toman como punto de referencia árboles, quebradas y hasta potreros. Y que, como normalmente es difícil calcular las distancias, resultan bastante imprecisas, como para perder gringos y gente de la ciudad.

En los pueblos pasa algo parecido. El otro día en Llano Grande de Cartago me dieron esta dirección:
…”De donde Chepe Monge como cinco kilómetros para adentro, frente a la casa rosada”. Primero hay que saber quién es Chepe Monge, o mejor dicho, quién fue, porque ya se murió, y después adivinar para dónde es adentro. Y por último  rezar para que no hayan pintado de blanco la casa rosada.

Por la pulpería de la esquina

En los barrios a veces se mantiene esa forma tan campesina y familiar de dar direcciones. Si todos se conocen, se puede decir: “Sí, esa señora vive por donde Macho”. O “Ese negocio queda por la casa de don Guillermo” y cosas por el estilo.

Tanto en los pueblos como en los barrios, la pulperíade la esquina es un punto de referencia muy importante. Todo el mundo la ha visitado y, en cierto sentido, al vida del barrio gira alrededor de ese espacio. Claro que ahora, con eso de los robos, la gente va a la pulpería viendo para todos lados y trata de salir rapidito. Pero sigue conservando el prestigio del lugar más visitado del sector.

Eso sí, no hay que ser como doña Nora, que vivía contiguo a la pulpería El Once de Noviembre y le dijo a un novio que vivía en El Doce de Noviembre. Claro que el pobre se perdió y nunca lo volvimos a ver.

Doscientas varas al sur del antiguo City Garden

Esta manera tan curiosa de dar direcciones la tenemos incluso en las ciudades grandes del país. Por ejemplo, en Cartago se dan desde lugares desaparecidos, como el City Garden o el Tikal. En San José es famosa la casa de Matute Gómez, aunque el señor se murió hace como cincuenta años. También la botica Solera, que hace siglos está deshabitada. En Escazú se habla de Paco, una antigua juguetería donde ahora existe un centro comercial. Y en San Pedro hablamos de la pulpería La Luz y un higuerón que no existe pero todavía sirve para orientarnos (o desorientarnos).

Las generaciones anteriores, no sé si ustedes lo habrán oído, daban las direcciones desde el obelisco (que estaba en el Paseo Colón) y desde El Balcón de Europa, en la Avenida Central. O también de cantinas como El Pato Cojo y centros de reunión como El Sesteo, la Gimnástica Española o el Frontón.

Así  que los ticos, que no tenemos apego a los edificios y al patrimonio arquitectónico legado pro nuestros antepasados por elegantes y cómodos que sean, seguimos mencionando estos lugares aunque hayan desaparecido. No sé por qué será.

La nueva ciudad

Hace unos días me dieron una dirección muy curiosa en una tienda del bulevar de la Merced. “Del chino que vende pollo frito para abajo, a la par de la tienda de ropa americana”.

Me hizo gracia porque en esas palabras se muestran muchos aspectos de la ciudad de hoy día. Por ejemplo, la presencia de tantos negocios de comida rápida, los chinos, siempre tan fajados, y que han comprado muchas pulperías y tiendas, la ropa americana de segunda con la que nos vestimos ahora. Pero seguimos con la maña de seguir dando direcciones poco específicas: “Del chino para abajo”.

Me imagino que a alguien de otro país se le hará un enredo, como le pasó a Florita en Managua cuando le dijeron que un negocio quedaba cien varas para arriba, 75 para el lago y 25 para abajo o para la montaña, algo así. Por supuesto que nunca lo encontró.

Y los fachentos

En este asunto, lo más cómico es que algunos quieren rajar a la hora de dar una dirección. Entonces dicen que viven en Yoses sur (Zapote); al final de barrio Amón (El Paso de la Vaca); en la Guaria oeste, (Barrio Pilar); cerca de Rohormoser (Pavas); por el Paseo Colón (Claret).

El más famoso fue aquel que me contó que su casa quedaba 6 kilómetros al sur este de la casa de Oscar Arias y era que vivía en Desamparados.

Bueno, es que así es la gente, no falta quien le dé importancia a esas cosas. Y por cierto, yo vivo del Teatro Nacional veinte kilómetros al este, donde siempre había nubes, casa con portón verde, frente al palo de jocote que no da jocotes por el clima, donde está una vaca echada, para cuando tengan gusto.

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  1. #1 por olman lopez ovares el 20 febrero, 2011 - 5:43 PM

    Jajajajajaja, ¡ay Sr. Meléndez! ¿Y si para cuando yo vaya pa tiquicia la vaca ya se levantó y el palo de jocote se secó?, seguro que no llego.

    Bueno Sr Meléndez, déjeme que le cuente algo que a mí me pasó. Era más o menos 1992, yo me fui de mi pueblo a trabajar a La Garita de Alajuela, en el matadero de pollos As de Oros que, por cierto, resultó ser un matadero de gente, por lo duro de ese trabajo. Pero bueno, es otra la historia. En esa empresa conocí una chica, pero ella venía de Atenas y solo duró un día, porque no aguantó la quema. Yo le pedí la dirección y nunca me voy a olvidar, me dijo: “agarre cualquier bus que vaya para Atenas. Yo vivo de la Fiesta del Cerdo, 275 metros sur, del Picus Bar, 100 metros oeste. Mi casa es blanca, frente a un rótulo de Coca Cola.” Claro que fui a los pocos días. Llegué muy bien a la Fiesta del Cerdo, bajé los 275 metros, llegué al Bar Picos. (Por cierto, que de regreso, me eché dos cervecitas, con unas boquitas de piangua.) Del Picos, bajé los 100 metros, pero cuando llegué, habían como unas 30 casas blancas y 100 rótulos de Coca Cola de diferentes tamaños, Jajajajajajaja.

    • #2 por Dennis Meléndez Howell el 20 febrero, 2011 - 6:15 PM

      Gracias de nuevo Sr. López. Ese tipo de experiencias que usted narra la hemos vivido miles de veces los ticos. Es muy pintoresco y da qué hablar. Pero qué vergüenza da cuando uno vive en el extranjero y tiene que dar una dirección. Por cierto, ¿qué significa que no aguantó la quema?

      Saludos,

  2. #3 por olman lopez ovares el 22 febrero, 2011 - 12:54 PM

    Jajajajaa. Hola, Sr. Meléndez. (con respecto al dicho. “no aguantó la quema”)

    Bueno, eso es puramente un dicho de familia. Mi mamá lo decía y lo sigue diciendo.

    Se usa para referirse a cuando alguien encuentra que cierto trabajo es muy duro.

    Por ejemplo, yo soy de campo; mi mamá, en la época en que yo era muy carajillo para trabajar en la finca de ellos (la de mis papás), contrataban un peón, pero si éste hallaba el trabajo muy duro, entonces, de un día para otro no amanecía. Entonces, mami decía: “ufff, no aguantó la quema” o bien “ahh, ese mae no aguantó la quema”.

    Eso lo deciamos mis hermanillos a escondidas de ellos, porque en mi casa no se podía decir ni “güevón”, y menos “cara de ….. ya sabe”. Bueno, Sr. Meléndez, Dios te bendiga. Seguiremos en contacto por medio de este chat. Que Dios lo bendiga.

    • #4 por Dennis Meléndez Howell el 22 febrero, 2011 - 3:33 PM

      Ok, gracias por tu explicación. Nunca había escuchado ese modismo. Ya sé que es de la Zona Sur (¿de Pérez Zeledón?).

  3. #5 por olman lopez ovares el 22 febrero, 2011 - 7:24 PM

    Hola, Sr. Meléndez. Vieras que más bien ese es un modismo de famila. Nunca lo escuché a nadie. Y hay muchos que ya te contaré más tarde. Dios te cuide.

  4. #7 por Edgar Fernández el 8 junio, 2014 - 12:45 PM

    Hace muchos años, cuando el terremoto de Nicaragua, andaba yo en Nicaragua, buscando a un amigo que vivía en Chinandega. Andaba en moto. Pregunté a un señor por el camino a Chinandega y me dijo: ¨siga derecho, ahí adelantito. Cuando encuentre una mancuerna (Y Griega), tome el camino de la izquierda¨. Seguí manejando, buscando la mancuerna. Horas después, la encontré. Estaba como a 125 kilómetros del lugar donde encontré al señor.

    • #8 por Dennis Meléndez Howell el 13 agosto, 2014 - 1:43 PM

      Interesante. Tengo un diccionario de Nicaragüismos muy valioso. Es increíble que, a tan poca distancia, haya tanta diversidad de modismos en el lenguaje.

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